Miedo y ganas de que pase todo por fin. Y empezar a descansar y a llorar con razón si hay que llorar. Porque ya no puedo más, ni estudio, ni duermo, ni pienso en otra cosa.
A lo mejor no ha sido el mejor fin de semana para que mis padres se vayan a Navarra y me dejen sola en casa porque necesito mucho mucho que me abracen o, al menos, que me distraigan. (Siempre se me ha dado bien echar balones fuera)
Suena: Inglaterra - Portugal (penalties)
Estoy harta de eso de "las chicas tenéis buena letra", de creerme siempre las mentiras que me cuentan, de vivir tan lejos de la mayoría de las cosas que quiero y de disfrutar tan poco las que también quiero y están cerca.
Harta de que todos sobreestimen mis posibilidades reales de aprobado, harta de ser la única que no me "visualiza disfrutando de mi plaza", harta de sentirme mal por no estudiar cuando no estudio, harta de sentirme mal por no vivir cuando me enfrento a los folios.
Harta de querer y no poder, de ser lo que soy y no acabar de serlo. Harta de intentar sacarle la lengua al destino y no conseguir más que hacer una vaga mueca.
Harta de preguntar y harta de no querer saber la respuesta. Harta de mirar al frente entre los dedos separados de la mano abierta.
Harta de estar harta.
Y a punto, a punto, a punto de dejar de estarlo
Suena: John Fogerty - Who'll stop the rain
Como en una pelea de animación manga, dos fuerzas chocan en mi interior sin ganarse demasiado espacio la una a la otra. Por un lado, deseo desesperadamente que sea ya el examen y dejar de agonizar. Por otro, tengo la horrible sensación de que cuando pase será peor porque, por muy bien que salga, con estas estupendas listas cerradas ¿realmente tengo alguna posibilidad de trabajar? (no contestéis, sé la respuesta)
Y así un día y otro hasta que llegue el viernes que viene con el comentario (que debería salir muy bien) y el 3 de julio con el desarrollo del tema (llámalo tema, llámalo lotería). Menos mal que, a falta de drogas más duras, este año tenemos mundial.
Suena: Kings of convenience – I’d rather dance with you
Un amigo mío, estudiante de periodismo en la Carlos III, no deja de comentarme que en su facultad los profesores les dicen con tono jocoso que no hagan demasiado caso a los lingüistas porque todos exageran y buscan con demasiada vehemencia la “perfección gramatical y léxica”.
Si en esta, que pasa por ser una de las mejores facultades de España les dicen esto, no es de extrañar que luego los comentaristas deportivos se rían de oyentes que les corrigen errores gramaticales imperdonables como “habían x aficionados viendo el entrenamiento”. Les da igual. Hablar bien es de puristas de la lengua que se niegan a la evolución de ésta.
Así nos va.
Os dejo el artículo de esta semana de Javier Marías para El País Semanal. Creo que sobran los comentarios al respecto; el texto habla por si solo.
Decir feamente nada
A pocos parece preocuparles eso, pero a mí sí, y en el caso de los políticos todavía más. La manera de hablar, pese a los esfuerzos de muchos por que todo el mundo hable igual (no otro es el propósito de la corrección política), es uno de los mayores indicios de que disponemos todos para saber: a) si alguien dice la verdad o miente; b) si sabe algo del asunto sobre el que está disertando; c) si es un farsante (no les quepa duda, por ejemplo, de que lo son cuantos sueltan la hueca cantilena de “los vascos y las vascas”, “todos y todas” y demás redundancias supuestamente lisonjeras para una parte de la población; pero habría muchos más elementos para detectarlos); d) si esquiva la cuestión sobre la que se le inquiere; e) el grado de educación y de respeto del hablante hacia sus oyentes; f) si nos está tomando por personas normales o por idiotas; g) si tiene opinión sobre algo o ni puta idea de qué decir al respecto.
Hace unos meses me molesté en transcribir –había grabado las noticias– las primeras palabras de Begoña Lasagabaster, dirigente de Eusko Alkartasuna, sobre la declaración de alto el fuego permanente de ETA, y les juro que fueron estas: “Lo acogemos con alegría, con prudencia y con la responsabilidad que nos obliga a todos, esta puerta que al parecer se abre para proceder a realizar los pasos oportunos para que no se pueda volver a reproducir nunca más que los conflictos deriven en la utilización por parte de algunos en elementos o en estrategias violentas”. Y se quedó tan ancha tras este huero trabalenguas, y ahí sigue en su puesto, y lo más probable es que en las próximas elecciones vuelva a salir elegida esta persona incapaz de decir nada con sentido, corrección ni coherencia tras una de las noticias más anheladas de los últimos decenios.
JAVIER MARÍAS El País Semanal, 11 de junio de 2006
Suena : Tachenko - 1986
Llevas una día de mierda y de pronto una canción te arregla la mañana. Y no importa tener sueño, que todo lo que has hecho en las últimas horas sea un desastre o tener que hacer 400 kilómetros y pasar 4 horas en clase.
Da igual, porque ha sonado en el momento justo y de pronto sabes que se va a quedar todo el día ahí en tu cabeza. Arreglándolo todo.
Suena: Maga - Agosto esquimal
No me gusta nada esto de que tengamos nuevo servidor. Lo mejor que he podido hacer para que el blog diga algo de mi son esas fresas que veis y el gato de Cheshire; porque de momento si elijo este formato ni siquiera puedo (sé) cambiar los colores.
Por lo menos he conseguido que se pueda entrar sin contraseña que, dada mi ineptitud, me ha costado un buen rato.
Besitos a todos desde la nueva casa del blog.
suena: Lori Meyers - El aprendiz
¿Os acordáis de cuando decía que no sabía si ir al FIB este verano? Pues ya lo sé seguro: no voy. ¿Que cambiaré de opinión direis algunos? No es cuestión de opinión, NO QUEDAN ABONOS. Como dirían los del tomate "qué fuerte, madre mía, qué fuerte".
( y por cierto los que vais al primavera que sepais que no me dais niguna envidia, que yo me quedo aquí estudiandome los mecanimos de coherencia y cohesión que son suuuuuuuuuuper divertidos)